Acompañamiento en Duelo

Está dividido en dos secciones: adaptación y duelo en la enfermedad crónica, y duelo por pérdida de mascotas.

Enfermedad Crónica

Es importante extender nuestro entendimiento de la enfermedad crónica al de apocalipsis para el paciente — no en el sentido de fin del mundo, sino de revelación. Final de una era y comienzo de otra. La aparición de la cronicidad marca, ante todo, el inicio de un período de adaptación, desprendimiento y resurgimiento para el paciente.

La enfermedad crónica no es solo una condición biológica; es, sobre todo, un duelo existencial y continuo.

Lo que el paciente crónico pierde — y debe procesar como duelo:

  • La pérdida de la salud y la invulnerabilidad: la sensación de que el propio cuerpo es seguro desaparece de un día para otro.
  • El duelo por la identidad anterior: quien era deportista, trabajador incansable o independiente ahora debe redefinirse bajo los límites de un tratamiento, como la diálisis, la fatiga crónica o el dolor.
  • El duelo por los proyectos de vida: hay un quiebre en los planes a futuro — viajes, metas laborales, proyectos familiares — que deben cancelarse o reestructurarse.
  • La pérdida de autonomía: depender de medicamentos, citas médicas o máquinas de soporte.

Como individuo que vivió en carne propia la agudeza y, posteriormente, la cronicidad de una enfermedad en una etapa tan vital como la transición de la adolescencia a la adultez, y que convivió con ella durante muchos años, creo que lo más importante — tanto para el individuo como para su entorno inmediato — es entender que hay un “durante” manejable, e incluso disfrutable. Descarto por completo la toxicidad positiva, las ideas de “manifestación de recuperación”, así como la idealización de un “después”. Creo firmemente en el tratamiento inmediato y en tomar medidas que formen una nueva concepción de la vida.

Una sesión, por lo general, se basa en escuchar y validar las experiencias del individuo, discutir y ofrecer alternativas basadas en la practicidad del día a día y en su realidad médica, y potenciar el rewiring del presente por medio de técnicas de sofrología.

El objetivo no es proveer al individuo de elementos externos, sino ayudarlo a tomar consciencia de sus propias herramientas internas, para llevar una vida segura de sí misma, donde experimente paz y claridad mental.

Duelo por Pérdida de Mascotas

Las mascotas se han vuelto compañeros emocionales por excelencia, reemplazando en muchos casos el rol de hijos. Por eso, ante una situación alarmante — o peor aún, ante la partida de una mascota — el proceso puede ser complejo y poco entendido para la mayoría. Sentirse arrinconado e incomunicado es común, pero no tiene por qué ser la única respuesta.

Este tipo de duelo puede comenzar mucho antes de la muerte física: la anticipación, propulsada por la imaginación, la ansiedad y el apego, conduce a una respuesta fisiológica mucho mayor, así como a la incapacidad de disfrutar los momentos en que aún estamos juntos. El hecho de que la vocalización de los animales sea tan distinta a la nuestra nos lleva a proyectar nuestra angustia en ellos, por lo que conciliar la realidad y aceptar la transformación del vínculo puede ser doloroso de una forma muy particular.

Presento dos casos distintos, con conclusiones diferentes:

Caso 1: Durante la pandemia, mi gata Lazuli se enfermó de los riñones. Al principio recibió un trato deficiente por parte de algunos “profesionales”; el diagnóstico era malo, y su estado físico, peor. En ese momento se disparó en mí el duelo anticipado. Afortunadamente, al investigar y encontrar profesionales dedicados y cuidadosos, Lazuli se recuperó en gran medida, y hoy, a sus 18 años, sigue acompañándome. Sin embargo, ese duelo anticipado, que comenzó en marzo de 2021, me acompañó por más de seis meses, dificultando de forma significativa vivir el día a día en plenitud.

Caso 2: El hijo de Lazuli, Niko, de 13 años, fue diagnosticado con cáncer de páncreas en octubre de 2022. Ya con la experiencia previa del duelo anticipado por Lazuli, logré sobrellevar esta situación de la mejor forma posible. No puedo decir que todo fue serenidad, pues sabía que Niko partiría más temprano que tarde. Eventualmente, dejó este mundo el 8 de marzo de 2023; sin embargo, creo que mantener la mente y el corazón sincronizados me ayudó muchísimo a acompañarlo con todos mis sentimientos, día a día, tras su diagnóstico.

Creo firmemente que, por difícil que sea, esta etapa de nuestra mascota y de nuestra relación con ella es vital de atravesar, para entender el alcance de la vida y del amor, y comprender — en todas sus dimensiones — lo bonito que fue y sigue siendo compartir con ella. Es parte de la naturaleza del ciclo que esta etapa sea recíproca y tenga su propio espacio y tiempo.

Por medio de la sofrología y el coaching, llegamos a dimensionar, respetar y honrar el vínculo que hemos vivido, para que, en el momento adecuado, podamos recordar con felicidad y gratitud.