El objetivo inmediato tanto de la Sofrología Médica como Social es la armonía de la consciencia individual y colectiva.
Entendiendo armonía como equilibrio, balance u homeostasis, el proceso interno neurofisiológico se ve amenazado al enfrentar circunstancias excepcionales que producen angustia y/o ansiedad, poniendo en marcha toda una serie de recursos que constituye el llamado “síndrome de adaptación” o estrés.
Cuando el estrés es extremo y sostenido, el sistema neurovegetativo despliega una reacción de resistencia, buscando derrotar el agente físico o emocional externo; activando una verdadera batalla endocrina de neurotransmisores y hormonas, que impactan la corteza suprarrenal y desde ahí todo el organismo.
A partir de ahí se vuelve a la normalidad si el agente patógeno estresante ha sido vencido, o se puede llegar, en caso contrario, a un derrumbamiento de las defensas con enfermedades de adaptación (trastornos psicosomáticos), enfermedades crónicas o la muerte.
Trastornos Psicosomáticos
Es en estas enfermedades de adaptación, o manifestaciones de malestar antes de ceder a las enfermedades crónicas, donde la Relajación Dinámica actúa como un escudo biológico, movilizando mayores y mejores respuestas neurovegetativas para regresar al equilibrio y armonía.
Entre estas disfronías (lenguaje sofrológico para denominar las manifestaciones de malestar) están:
- Trastornos del sueño, de la piel, digestivos.
- Fibromialgia
- TEPT
- Fobias
La relajación muscular y la influencia en los ritmos cardíaco y respiratorio consiguen, a través de la práctica, des-somatizar los impactos negativos e inevitables de la vida cotidiana en un mundo cada vez más acelerado e impredecible.
El aporte que proporcionan las técnicas sofrológicas al bienestar corporal, mental y emocional; la invitación a la confianza en sí mismo, la proposición de paz y la esperanza por la vida; constituyen en realidad motivaciones que van a latir en el fondo de una conducta que resulta también equilibrada y armónica.
